A veces la persona que tiene diabetes es la última en notar que algo va mal. Por eso la familia que está cerca es tan importante: pueden ver señales que la propia persona no registra o no quiere preocuparlos contando.
Conocer estas señales no es para vivir con miedo ni para vigilar. Es para saber cuándo conviene acompañar a la persona con el doctor, a tiempo.
Muchas señales de azúcar descontrolada son visibles desde afuera, aunque la persona no las mencione. Observar con cariño, sin espiar, es parte de cuidar en familia.
Hay señales que no pueden esperar. Si la persona está muy confundida, con mucho sueño y no despierta bien, respira raro o huele a fruta el aliento, o si tiembla, suda frío y se pone muy pálida: busca ayuda médica de inmediato.
Ante una baja de azúcar (temblor, sudor, confusión), dale algo dulce si está consciente y puede tragar, y llama al 911 si no mejora pronto o pierde el conocimiento. Más vale una llamada de más que una de menos.
Con Raíz Viva, tu ser querido tiene a Lucía acompañándolo cada día, y tú puedes estar tranquila sabiendo que no está solo en esto.
Conoce el programa Un método mexicano para el azúcar alto.