Picarse el dedo varias veces al día cansa, duele y sale caro. Y aunque medir la glucosa es útil, no siempre tienes que hacerlo a cada rato. Tu cuerpo también te da señales de cómo anda tu azúcar, si aprendes a leerlas.
Esto no reemplaza al aparato ni al doctor. Pero te ayuda a entenderte mejor y a saber cuándo sí conviene medir.
Cuando el azúcar sube mucho, el cuerpo avisa. No siempre, pero muchas veces. Aprender estas señales te ayuda a actuar a tiempo.
Aunque leas bien las señales, hay momentos en que el aparato es necesario: si te sientes muy mal, mareada o confundida; si tienes síntomas nuevos; o cuando tu doctor te lo indique.
Si sientes temblor, sudor frío y mucha hambre de repente, eso puede ser azúcar baja —hipoglucemia— y ahí sí conviene medir y comer algo pronto. En caso de duda o malestar fuerte, busca a tu doctor.
Con Raíz Viva registras tus números con Lucía y ves tu avance en el tiempo, sin agobios. Aprendes a leerte y a cuidarte con calma.
Conoce el programa Un método mexicano para el azúcar alto.